lunes, 23 de marzo de 2015

La importancia de una mentalidad resiliente en el adolescente.




Las personas resilientes salen adelante ante situaciones de riesgo, se sobreponen a las experiencias negativas y a menudo se fortalecen en el proceso de superarlas.



En este sentido, en la actualidad la resiliencia se reconoce como valiosa, por sus posibles aplicaciones en el campo de la salud, la prevención y educación. Es una estrategia poderosa para disminuir conductas de riesgo en los adolescentes.
El desarrollo de habilidades resilientes en los adolescentes favorece los procesos adaptativos en esta etapa de la vida, lo que permite la preparación para integrarse al mundo adulto.
Fiorentino (2008) señala que las experiencias negativas ayudan a ser mejores personas, mejores padres, hermanos, profesionales, y en general mejor ciudadanos; pues al transcurso del tiempo esta capacidad se va desarrollando, dando la oportunidad a la persona de adaptarse a las situaciones adversas. Ante tal concepción, la resiliencia se ubica dentro de la Psicología Positiva e intenta los procesos y los mecanismos que subyacen a las fortalezas y virtudes de la persona (Vera, Carbelo y Vecina, 2006). La Psicología positiva se enfoca en los aspectos que posibilitan un desarrollo sano y positivo, de manera que al promover y valorar las potencialidades, capacidades, talentos y recursos de las personas, se favorecen en su crecimiento, obteniendo una mejor calidad de vida.
Actualmente la resiliencia ha sido tema de gran interés para las ciencias sociales y humanas. Lo importante de la resiliencia, es su valiosa colaboración para la identificación y desarrollo de habilidades, que ayudan a los adolescentes a salir de las vicisitudes en donde se encuentre inmersos (Fiorentino, 2008). "Resiliar es rebotar, reanimarse, ir hacia adelante, después de haber recibido un golpe o vivido una situación traumática” (Cyrulnik et al 2004, p.2).
En resumen, la resiliencia es la capacidad de una persona de salir adelante después de haber vivido alguna situación estresante. Además la fortalece favoreciendo su autonomía e independencia mismas que propician el desarrollo de más y mejores cualidades. Es importante conocer que en la resiliencia hay factores de protección o variables, que preparan a la persona para su desarrollo. Por tanto es necesario identificar los elementos que actúan como factores de resiliencia en el adolescente, cuyo objetivo es facilitar un desarrollo óptimo (Pérez, Ferri, De Alba y Casas, 2007).
Carretero (2010) señala la relación de diferentes variables para el desarrollo del comportamiento resiliente, entre las que existen variables asociadas, todas dirigidas al desarrollo de la resiliencia:
a)   La familia: el contar con el apoyo de la familia, debilita los efectos negativos y el estrés, promoviendo en las personas las habilidades necesarias para sobreponerse a la adversidad, desarrollando la fuerza colectiva para responder a los retos posteriores.

b)   La educación es un elemento fundamental para la resiliencia, debido a que ésta es el medio que permite salir adelante y no caer en las dificultades de la sociedad. La educación como factor protector dice Bruner (1994, en Lagos y Ossa, 2010) que a pesar de formarse del contexto, tiende a encajar con precisión al desarrollo resiliente, mejorando la respuesta de una persona a un resultado adaptativo.

c)   Las redes sociales se identifican entre los grupos de personas, los miembros de la familia, los amigos, vecinos y cualquier otra persona capaz de aportar apoyo duradero, facilitando el desarrollo de solución a los problemas, refiriéndose especialmente al “soporte y recurso externo” para el adolescente.
Martínez y Vásquez (2006) indican que el contacto con el otro es el que abre la posibilidad de tejer una resiliencia: a esto nos referimos, a una mirada amistosa, el apoyo de una persona, la escucha activa y respetuosa, esto es lo que permite iniciar un proceso de resiliencia. Mediante el establecimiento de relaciones interpersonales, el adolescente puede aprender habilidades que le permitan desenvolverse de manera óptima en su medio. Sin embargo dependerá de la situación en que se encuentre, para hacer uso de ellas.
Una mentalidad resiliente está compuesta por una serie de características según Brooks y Goldstein (2004), las cuales son:
1-   Una característica básica del adolescente resiliente, es su capacidad para combatir con efectividad el estrés y la presión. La importancia de que los adolescentes desarrollen esta característica se basa en la idea de cuanto mejor equipados estén para enfrentarse al estrés, más productivos, satisfechos, sanos y resilientes serán. Así que al experimentar situaciones estresantes tienen mayor capacidad de adaptación.

2-   La empatía o habilidad de identificarse con los demás o de experimentar indirectamente sus sentimientos, actitudes y pensamientos. La empatía influye sobre todo en las relaciones sociales, pues facilita la comunicación, cooperación, el respeto y la compasión, fortalece las relaciones con los demás, por tanto es un componente esencial en los adolescentes resilientes.

3-   Comunicación efectiva. La comunicación es una característica muy importante en los adolescentes resilientes, los jóvenes que saben comunicar con efectividad, pueden expresar sus sentimientos y pensamientos con claridad, escuchan con atención a los demás, expresan sus objetivos, dan a conocer sus valores y resuelven problemas. Además de saber escuchar, implica intentar entender los mensajes verbales y no verbales de las personas, percibir sentimientos, pensamientos y creencias, involucra el esfuerzo que se hace para entender los mensajes antes de intentar ser entendidos.

4-   El humor es una característica esencial en las personas resilientes, ya que es una forma de relajar una situación difícil. Si se le da buen uso al humor, ayuda a la gente a estar menos a la defensiva, baja la ansiedad y abre paso a la alegría y la comunicación. Los jóvenes resilientes saben cómo y cuando utilizar el sentido del humor en sus comunicaciones sin que se dé una mala interpretación ni tomarlo como burla; esto último es importante, ya que si se quiere utilizar el humor para relajar algunas situaciones, se tiene que tener cuidado y dejar claro que no se debe utilizar para herir a las personas ni para burlase de alguien.

5-   La proactividad significa que como seres humanos, somos responsables de nuestras propias vidas, pues somos nosotros los que tenemos la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan. Las personas proactivas son realistas, sus acciones van dirigidas hacia aspectos en donde se puede hacer algo y no se desgastan por cambiar lo imposible (Covey 1999). En el trabajo con adolescentes es transcendental que se centren sus energías en desarrollar su responsabilidad, darse cuenta de que son ellos los únicos responsables de la vida que tienen, que los resultados son la consecuencia de la dedicación que le han puesto a cada una de sus acciones.

6-   El afrontamiento es un conjunto de respuestas (pensamientos, sentimientos y acciones) utilizadas por una persona, para resolver situaciones problemáticas y reducir las tensiones que ellas generan. Por tanto, el afrontamiento es una buena forma de contrarrestar las situaciones desfavorables a las que es sometido el adolescente. Entendido como la capacidad de utilizar las estrategias conductuales y cognitivas para lograr una transición y una adaptación efectiva.

7-   El control de impulsos es una habilidad interpersonal, ya que si en algún momento el adolescente tuviera que resolver algún conflicto, tiene que mantener un buen control para resolver la situación y no reaccionar en forma agresiva. Los jóvenes que desarrollan esta habilidad, mueven recursos y se enfocan a mantener relaciones interpersonales estables y duraderas dentro de su familia y fuera de ésta.

8-   Aceptarse a uno mismo y a los demás. Si se pretende desarrollar una personalidad resiliente se tiene que empezar por aceptarse a uno mismo y a los demás, lo cual implica contar con expectativas realistas, reconocer e identificar sentimientos para manejarlos de manera constructiva y reconocer las propias debilidades y fortalezas. El hecho de que el adolescente reconozca sentimientos de inseguridad con respecto a alguna situación, le permite pensar en diferentes formas de enfrentarse a esos sentimientos, por tanto, transforma las experiencias en retos que afrontar en vez de situaciones estresantes de las cuales huir.

De forma general Walsh (2004) refiere que un adolescente resiliente cuenta con características, tales como una adecuada capacidad de expresión emocional, empatía, tolerancia hacia las diferencias, apoya el éxito, aprende del fracaso y por último, cuenta con una postura proactiva, para prevenir problemas y evitar crisis.


Por: Aránzazu Ibáñez

Fuente de información:

"CONDUCTA RESILIENTE Y HABILIDADES SOCIALES EN INTERNOS DEL CENTRO DE INTEGRACION PARA ADOLESCENTES"
Felipe Oseguera, María Marcelina.

Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMICH)
2012-10-18
México

http://bibliotecavirtual.dgb.umich.mx:8083/jspui/bitstream/123456789/6565/1/CONDUCTARESILIENTEYHABILIDADESSOCIALESENINTERINOSDELCENTRODEINGRACIONPARAADOLECENTES.pdf


Referencias

Fiorentino, M.T. (2008). La construcción de la resiliencia en el mejoramiento de la calidad de vida y la salud. Suma Psicológica, 15, 1, 95-113.

Martínez, I. y Vásquez-Bronfman, I. (2006). La resiliencia invisible. Infancia, inclusión social y tutores de vida. Barcelona: Editorial Gedisa.

Vera, B. (2004) Resistir y rehacerse; una reconceptualización de la experiencia traumática desde la psicología positiva. Revista de psicología positiva, Vol. 1, [Revista electrónica] recuperado el 02 de agosto 2008 de http://www. psicología-positiva.com

Psicología Positiva: Una nueva forma de entender la psicología. Beatriz Vera Poseck. 
Emociones positivas. María Luisa Vecina Jiménez.
Emociones positivas: Humor positivo. Begoña Carbelo y Eduardo Jáuregui.
Enero , número 1 VOL-27 , 2006.

Carretero, R. (2010). Resiliencia. Una visión positiva para la prevención e intervención desde los servicios sociales. Nómadas. Revista critica de Ciencias Sociales y Jurídicas, 27.

Cyrulnik, B., Tomkiewicz, S., Guénard, T., Vanistendael, S., Manciaux, M. Balegno, L., et al. (2004). El realismo de la esperanza. Testimonios de experiencias profesionales en torno a la resiliencia. Barcelona: Gedisa.

J. Pérez-Blasco, F. Ferri-Benedetti, A. Melià-De Alba, A. Miranda-Casas. Resiliencia y riesgo en niños con dificultades de aprendizaje.Revista Neurología 2007; 44 (Supl 2): S9-S12

Resilience representations of education by agents of the school community Nelly Lagos San Martín y Carlos Javier Ossa Cornejo
Horizontes Educacionales, Vol. 15, N° 1: 37-52, 2010

La resiliencia invisible. Infancia, inclusión social y tutores de vida. Isabel Martínez Torralba y Ana Vásquez-Bronfman Barcelona, Gedisa, 2006, 190 pp.

Brooks R y Goldstein S. El poder de la resiliencia. Como lograr el equilibrio, la seguridad y la fuerza interior necesarios para vivir en paz. Barcelona, Paidos, 2004.

Liderazgo Principio centrado por Stephen R. Covey (04 de enero 1999)

Walsh, F. (2004). Resiliencia familiar. Buenos Aires: Amorrortu.

lunes, 16 de marzo de 2015

Resultados de la Teoría de Inteligencias Múltiples en estudiantes de Educación Secundaria.

"Todos los estudiantes tendrían que tener la oportunidad de acceder a programas innovadores que optimicen el proceso educativo y contemplen su diversidad individual con el apoyo de una firme base emocional". Con esta frase comienza su tesis doctoral Mª Luisa García González de la Universidad de Alicante sobre Inteligencias Múltiples y variables psicoeducativas en estudiantes de Educación Secundaria.


Desde su experiencia como orientadora en un centro escolar constata las necesidades de alumnos de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y de Bachillerato de la mejora de rendimiento académico y en las relaciones sociales, el autoconocimiento, la satisfacción personal y la autoestima, la motivación y la gestión de emociones,..En su tesis doctoral analiza la realidad de los alumnos de Secundaria con respecto a que tipo de inteligencia utilizan, qué metas tienen y que estrategias aplican, el uso de habilidades sociales, qué autopercepción tienen de su eficacia académica, a qué atribuyen sus éxitos y fracasos o cómo gestionan sus emociones.

Las diferencias estadísticamente significativas detectadas en este estudio en las inteligencias Naturalista, Lógico-Matemática, Interpersonal, Corporal, Lingüística, Viso-espacial a través de los cursos son moderadas o elevadas, por lo que estos hallazgos deberían ser considerados relevantes a nivel teórico-práctico. En este sentido, como indica la autora de la tesis, potenciar las distintas inteligencias a través de programas de mejora de la inteligencia o del pensamiento podría amortiguar la disminución de las puntuaciones de inteligencia en Educación Secundaria. 

Los niveles de inteligencia en las personas son alterables y modificables a través del tiempo, y en cada persona la inteligencia es una realidad distinta que debe ser respetada en el momento de considerar la educación (cf. Gardner, 1994). La adolescencia es una etapa en la que se desarrollan nuevas capacidades cognitivas que facilitan la comprensión del mundo complejo y de su yo (autoconcepto). El entorno social en esta etapa evolutiva toma una importancia especial y las propias apreciaciones y valoraciones sobre sí mismo cobran nuevas dimensiones que lo proyectan positiva o negativamente ante el mundo y sus tareas (Carrasco y Del Barrio, 2002; Gardner, 1993; Rogers, 1982). Por esta razón, diversas investigaciones apuestan por el incremento del conocimiento trabajando la inteligencia desde todos los campos (Abdel-Fattah Al-Assaf y Samawi, 2012) y, a través de la teoría de las Inteligencias Múltiples, determinando una estructura conceptual junto a otras variables educativas que permita al profesorado y a los alumnos afrontar el proceso educativo de forma positiva.

Jing (2013) hace hincapié en la eficacia del aprendizaje cuando se utilizan metodologías que incluyen las Inteligencias Múltiples por ser más integradoras y motivantes; y, desde la perspectiva de las Inteligencias Múltiples (Gardner, 1983), se puede comprender que los alumnos y el funcionamiento de sus inteligencias son heterogéneos. Así, desde esta diversidad podremos obtener un conocimiento más exacto de sus capacidades y de la realidad que estas viven (Rodríguez-Miranda, Sánchez-Ramírez, Roldán y Franco, 2010).

Los alumnos que trabajan las Inteligencias Múltiples con otras variables educativas, identifican con más claridad las estrategias de aprendizaje más eficaces; los profesores pueden entender y aplicar las mejores estrategias de enseñanza y evaluación, adecuadas a la personalidad de los alumnos; los tutores, orientadores y equipos directivos, pueden disponer de una información objetiva y con una alta predicción sobre las debilidades y potencialidades de los alumnos (Tariq, Qualter, Roberts, Appleby y Barnes, 2013). Este planteamiento se considera de gran relevancia ya que fomenta nuevos procesos de aprendizaje, para afrontar retos y desafíos en una educación basada en el pensamiento libre, crítico y creativo (García-Nieto, 2009).

Fuente de información:

 Tesis doctoral Mª Luisa García González de la Universidad de Alicante sobre Inteligencias Múltiples y variables psicoeducativas en estudiantes de Educación Secundaria, 2014. Enlace web: http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/45426/1/tesis_garcia_gonzalez.pdf