sábado, 21 de enero de 2012

El estudio y práctica de la música puede modificar el cerebro

La música, que en principio es sustancia física, influye en muchos aspectos biológicos y de comportamiento del ser humano pero quizá la influencia más llamativa sea la que ejerce en nuestro cerebro, que es plástico y susceptible de adaptación.
El estudio y práctica de la música puede modificar el cerebro para conseguir que sus dos hemisferios funcionen con más agilidad e integración, de modo más holístico. No sólo en funciones musicales, sino también en dominios como la memoria o la matemática.    

Así Schlaug (1995) defiende que “la educación musical produce modificaciones en la conexión sináptica de conjuntos de células neuronales extendidos; o sea: produce cambios en el Software de nuestro cerebro. ... Pero también en el Hardwarela mitad anterior del cuerpo calloso que conecta el lóbulo central derecho y el izquierdo es más grande en los músicos que en los no músicos: el número de fibras que conecta ambos lóbulos frontales se incrementa como consecuencia de un entrenamiento temprano de la coordinación de ambas manos.” Hay una relación entre los dos hemisferios a través del cuerpo calloso, de manera que intercambian información y se complementan. Es lo que llamamos intrahemisfericidad e interhemisfericidad cerebral

Al igual que otros fenómenos, la música no está representada por sus elementos en células individuales que particularmente se especializan en el procesamiento de un parámetro musical, sino que se extiende en muchas áreas de ambos hemisferios por medio de las conexiones sinápticas. Despins (1989) afirma que “el ritmo musical estimula los dos hemisferios cerebrales. El hemisferio derecho recibe el estímulo musical y el izquierdo interpreta y controla la ejecución. La música siempre será el mejor medio para desarrollar y acrecentar en forma adecuada este fenómeno cerebral” .

Un estudio demostró que el escuchar las complejas piezas de Mozart elevaba las capacidades espaciales de los estudiantes de la universidad. A este experimento se lo denominó “El Efecto Mozart”.

Otro estudio realizado por la investigadora Frances Rausher, PhD., sostiene que los patrones neuronales de encendido (el lenguaje eléctrico incorporado del cerebro) son básicamente los mismos tanto para la apreciación musical como para el razonamiento abstracto, y un descubrimiento interesante sobre el tema es que en un estudio que ella llevó a cabo en la Universidad de Irvine, averiguó que el momento en que escuchamos música es también importante. Durante este estudio descubrieron que aunque el efecto de escuchar la música de Mozart durante diez minutos antes de tomar una prueba demostraba una mejora en el razonamiento espacial y abstracto de los estudiantes, el efecto sólo era temporal, y tenía una duración de 5 a 15 minutos, y que aunque escuchar a Mozart antes de la prueba era valioso, si se escuchaba a Mozart durante el examen esto causaba una competencia neuronal que interfería con los patrones neuronales de encendido eléctrico (Félix 1993). De esa manera el estudio demuestra que existe un momento apropiado para escuchar música en el proceso de aprendizaje así como existe un momento apropiado para estar en silencio

Basado en estos estudios, Eric Jensen aconseja tomar el Efecto Mozart con discreción al aplicar e interpretar sus resultados. Él dice que por el momento, el llamado “Efecto Mozart” está todavía incierto.

 “La música sirve como una ayuda a la memoria que facilita la comunicación de noticias e ideas”Este reforzamiento de la amplitud que indica una más aguda función de memoria sensorial en los sujetos musicales, sugiere que incluso “la componente cognitiva de la musicalidad, tradicionalmente contemplada como dependiente de los procesos cerebrales relacionados con la atención, de hecho está basada en mecanismos neuronales presentes ya en el nivel preatentivo”. Dicho de otra manera: la música no sólo es música

En un estudio sobre la memoria musical, O’Connor (1992) afirma que “el sentimiento, el sonido y la imagen se reconstruyeron al mismo tiempo a raíz de la audición. ...La música no es simplemente un recuerdo auditivo, sino una síntesis de vista, sonido y sentimiento. La memoria musical no es simplemente una memoria auditiva”. Y un efecto más que potencia la educación musical es “una complementariedad o intercambio de información entre los dos hemisferios (cerebrales) con lo que ... puede contribuir al desarrollo armónico del cerebro total y, por tanto, de la formación de la persona.”

“Una metodología y didáctica científicamente fundamentada y lo más efectiva posible compatible con el desarrollo armónico de los dos hemisferios cerebrales ... traerá como consecuencia un mejor y mayor desarrollo de las potencialidades de la persona en su totalidad integral”,San José (1998)

Aránzazu Ibáñez.


Fuente:

Asociación Pro Música de Valladolid.Octubre 1999

 “Aprendizaje Basado en Cómo Aprende el Cerebro” (“Brain Based Learning”) por Eric Jensen.


Imagen "Tocando Violín" Figura reproducida con permiso. Número de licencia: 2060361286595. De: Robert J. Zatorre, Joyce L. Chen and Virginia B. Penhune. When the brain plays music: auditory-motor interactions in music perception and production. Nature Reviews Neuroscience 2007;8(7):547-558. © Nature Publishing Group 2007


4 comentarios:

  1. ¡Excelente post! Me hace sentir orgullosa de estar aprendiendo a tocar el violín. ¡Gracias por la información!

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    1. Andrea, gracias. Tienes que estar orgullosa de tí porque además de ser un gran esfuerzo, es un don que tienes y has de disfrutarlo. Espero que hagas feliz a mucha gente con tu música!!!

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