miércoles, 2 de octubre de 2013

Factores cerebrales y educación emocional



Un breve análisis de la educación emocional en la explicación de dos factores cerebrales implicados en que esta sea efectiva:




Fenómeno RAM

Un fenómeno al que debieran prestar especial atención los padres. El aprendizaje depende del registro diario de de miles de estímulos externos (visuales, auditivos, táctiles) e internos (pensamientos y reacciones emocionales) en las matrices de la memoria.

Anualmente archivamos millones de experiencias, pero a diferencia de lo que ocurre con las computadoras, los registros en nuestra memoria son involuntarios, producidos por el Registro Automático de Memoria (RAM). Todas las imágenes que captamos se registran automáticamente, todos los pensamientos y emociones – negativos y positivos- son registrados involuntariamente por el fenómeno RAM.

El mecanismo psíquico es el siguiente: una experiencia dolorosa se registra automáticamente en el centro de la memoria. De ahí en adelante se lee continuamente, generando miles de pensamientos más que, a su vez, se registran nuevamente creando en el inconsciente las llamadas zonas de conflicto. Lo que se registra nunca se puede borrar, sólo reeditar a través de nuevas experiencias que se escriben sobre las antiguas experiencias. La reedición es un proceso posible pero complicado. La imagen que un hijo ha construido de su padre no se puede borrar, sólo sobrescribir. Construir una imagen excelente establece la riqueza de la relación que un padre tendrá con su hijo.

Otra función importante de la memoria es que las emociones definen la calidad del registro. Todas las experiencias que tienen un alto volumen emocional generan un registro privilegiado. Amor, odio, alegría y angustia provocan un registro intenso.

“Si usted tiene un enemigo, es más conveniente perdonarlo. Hágalo por usted. De otro modo, el fenómeno RAM lo archivará dándole privilegio. Su enemigo dormirá con usted y perturbará su sueño.
[…] Enseñe a sus hijos a hacer del escenario de sus mentes un teatro de alegría y no de terror.
Indúzcalos a perdonar a la gente que le desilusione y explíqueles este mecanismo”. (Goleman 2007 – 27).




Síndrome SPA

Un fenómeno al que deberían prestar especial atención los educadores

Pensar es excelente, pensar mucho es malísimo.
Pensar es excelente, pensar demasiado es terrible.
Quienes piensan demasiado le roban la energía vital a la corteza cerebral y sienten una fatiga excesiva, aun cuando no hayan realizado ejercicio físico.
(Augusto Cury)

Unos párrafos atrás hemos descrito como la sociedad en general y los medios de comunicación como punta de la lanza unidos a la industria del ocio generan en la sociedad centrando en los jóvenes una inmensa cantidad de estímulos sencillos, ya elaborados, fáciles de digerir. A partir de la normalización de los cuales el umbral de placer aumenta por lo que necesitan cada vez más impulsos para sentir un mínimo de satisfacción.

Todo ello desemboca en un Síndrome del Pensamiento Acelerado (SPA), los jóvenes, en busca de algún estímulo placentero han de acceder a decenas de estímulos continuados por lo que aceleran el acceso a los pensamientos que recorren su cerebro. El bombardeo de información que reciben no alcanza a ser elaborada de una manera profunda puesto que cuando comienzan a reflexionar sobre el estímulo emocional que han recibido, desde su fuente de información está recibiendo otro estímulo inmediatamente.

Un niño, para funcionar, se acostumbra a recibir una inmensidad de estímulos y termina por hacerse dependiente de los mismos. Este síndrome se instalaría en su sistema como una especie de hiperactividad cerebral por la cual les resulta imposible gobernar u organizar sus pensamientos.

Este síndrome generado por una ingente cantidad de estímulos tiene decenas de consecuencias tanto psicológicas como físicas, desde un sueño insuficiente irritabilidad, sufrimiento anticipado, olvidos, dificultad para concentrarse, aversión a la rutina hasta dolor de cabeza, dolor muscular, taquicardia y gastritis. La disminución de la memoria se presenta como el efecto más claro. ¿Por qué? Porque nuestro cerebro bloquea la memoria para que penemos menos y gastemos menos energía.

Muchos científicos no se dan cuenta de que el SPA es la causa principal de la crisis educacional en el mundo, en los estudiantes el SPA hace que las teorías educacionales y psicológicas del pasado no funcionen, porque mientras los maestros hablan, los alumnos están agitados, inquietos, desconcentrados y, sobre todo, perdidos en sus propios pensamientos. Para evitar todo ello disminuir el tiempo frente al televisor, y cambiar la niñera electrónica por la posibilidad de establecer vínculos, con personas que puedan enseñar a los niños el valor de la ternura, la generosidad, la tolerancia ante las diferencias, y a ser sensibles al dolor de los otros, es una buena manera de ayudar a pensar con tranquilidad.

Además ayuda a disminuir este pensamiento acelerado, darse el tiempo para conversar con los niños, en una atmósfera calmada, en que las experiencias de los niños se escuchen de modo que puedan razonar, elaborar, esquematizar y organizar sus pensamientos. De esta manera se logrará que la información lo inspire, que en ocasiones lo haga pensar, por ejemplo en cómo mejorar sus relaciones personales y en cómo convertirse en una mejor persona.




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